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Actualizado: Aug 4th, 2007 - 10:35:01
Tompkins tiene la razónPor ; Oct 26, 2006, 09:40
A lo mejor no en la forma. Porque muchas veces parece arrogante y antisistema. Pero los países, al tomar cursos de acción, deben considerar el fondo de los problemas y no dejarse guiar por las simpatías, ni mucho menos por el pasaporte de los afectados. Un país que se dice moderno e integrado al mundo, no puede usar argumentos nacionalistas a la hora de gobernar. Douglas Tompkins tiene los mismos derechos de cualquier persona a defender su posición frente a una medida que lo afecta. El piensa que la carretera que pasará por el medio de Pumalín, un parque ecológico a disposición de todos los chilenos, provocará daños irreparables. Entonces, tiene razón cuando dice que es “triste e injusto” que las autoridades se hayan negado siquiera a escuchar sus planteamientos. O su plan alternativo.
Pero, a estas alturas, la figura de Tompkins despierta pocas simpatías en Chile. Por algo un ministro de gobierno se da el lujo de decir que no es un “gringo” el que nos dirá por dónde se conecta Chile. Y enciende un nacionalismo añejo y mal entendido, cuyo resultado es que nadie discute el fondo del problema. ¿Estamos dispuestos a proteger nuestros santuarios naturales? O como lo hacemos siempre, ¿escogeremos la vía más fácil? Creo que al menos es una discusión que vale la pena tener. Por otra parte, ir contra Tompkins, o lo que representa, es ir contra una corriente muy fuerte a nivel mundial. Porque el tema ecológico ya no es propiedad de algunas organizaciones radicales o de excéntricos anticapitalistas. Es una materia que ha calado en el corazón mismo del capitalismo. Ejemplos abundan. Están empresas como Patagon, que han sido pioneras en este tema y que aplican medidas tan puntuales como reservar los mejores estacionamientos, no a los altos ejecutivos, sino a todos aquellos que usan vehículos no contaminantes. Patagon es también la impulsora del “impuesto para el planeta”, donde hoy cerca de 300 empresas entregan el 1% de sus ventas a organizaciones que apoyan la ecología. Un caso interesante es también British Petroleum, la segunda mayor empresa del mundo en un rubro que tradicionalmente ha sido considerado poco ecológico. Sin embargo, bajo el liderazgo de lord John Brown, BP pretende transformarse en la primera empresa de petróleo “verde”. Actualmente, ha invertido cerca de 8 mil millones de dólares en energías limpias –viento, solar, hidrógeno– y desde 1990 ha reducido en un 10% sus emisiones de gas. A tanto llega el compromiso de BP, que internamente ya no hablan de British Petroleum, sino de “Beyond Petroleum”. En el corazón mismo del capitalismo, Wall St., encontramos compañías como Goldman Sachs, muy activa en materias ambientales y que el 2004 entregó a la Wildlife Conservation Society, una vasta extensión de terrero en Tierra del Fuego para crear un nuevo parque ecológico. Todo esto bajo el liderazgo de su ex presidente, Hank Paulson, quien hace poco fue designando Secretario del Tesoro del gobierno de Bush. El caso de Paulson nos abre las puertas a lo que está pasando en el mundo político y nos dice que incluso un gobierno ultra conservador como el de Bush, tiene un ministro del Tesoro ultra preocupado de la ecología. O el ejemplo del gurú de los conservadores ingleses –y chilenos–, David Cameron, quien se apropió del tema ecológico de la mano de Zac Goldsmith, millonario y aristócrata, quien aparte de administrar la fortuna familiar es editor y fundador de la influyente revista The Ecologist. Estos ejemplos nos hablan de una tendencia marcada en el mundo y de la cual Chile está todavía muy alejado. Nosotros seguimos viviendo el ecologismo de guerrilla, donde los ambientalistas están en un lado y los empresarios en otro. Es cierto que se han destacado algunos recientes acercamientos entre las partes –hoy al menos conversan–, pero todo tiene un sentido de evitar conflictos, más que de un convencimiento profundo de que pueden existir verdaderos empresarios-ecológicos y ecologistas-empresarios. Por ello, el caso Tompkins es emblemático. Porque sienta precedente en todas estas materias. Porque este no es solo un problema de soberanía, como se ha planteado. Tampoco es solo un problema ecológico. Es un asunto que nos habla de la forma cómo Chile se está realmente insertando en la economía del futuro, que nos guste o no, ya tiene un color: verde por Andres Benitez REVISTA CAPITAL © Copyright 2006 Chaiten.com
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